¿Adios a los Bosques Amazónicos? La ecología política de implementar la nueva Ley Forestal en el Perú.

¿ADIOS A LOS BOSQUES AMAZÓNICOS?
La ecología política de implementar la nueva Ley Forestal en el Perú.

Preparado para ser presentado en la reunión 2003 de la Latin American Studies Association- LASA, Dallas, Texas, Marzo 27-29.

FAREWELL AMAZONIAN RAINFORESTS?
The political ecology of implementing the new forestry law in Peru

Prepared for delivery at the 2003 meeting of
the Latin American Studies Association, Dallas, Texas, March 27-29.

Carlos Soria
carlossoria@viabcp.com
FORO ECOLÖGICO DEL PERU

Este documento presenta los principales elementos involucrados en el conflicto por el acceso a los bosques tropicales de la Amazonía peruana. En particular, pretende dar una visión panorámica del proceso de implementación de la Ley 27308, Ley Forestal y de Fauna Silvestre evaluando los esfuerzos más transcendentes en la lucha por la conservación de los bosques nativos amazónicos.

¿Qué razones explican que un sector del gobierno se enfrente con otro sector del mismo gobierno? ¿Qué razones explican que un sector del gobierno que apostó por la concertación finalmente la traicione y acepte, no solo negociar fuera de este espacio, sino, además, dar prebendas mas allá de los acuerdos de la MDCF y aun en contra de estos? ¿Qué razones técnicas o políticas justifican la introducción de un régimen forestal dual? ¿Cuáles son las lecciones que estos procesos sugieren, en particular en relación a la concertación? ¿Qué esperanzas podemos tener respecto del ideal de tener una actividad forestal ordenada, sostenible y rentable? ¿Cuáles son los antecedentes de política forestal sobre este tema? ¿Será que nuestra historia forestal nos condena? o ¿Será que los mismos actores forestales reproducen su papel histórico en cada oportunidad que es necesario para asegurar una alta de extracción de valor, subsidiada por mano de obra en condiciones de explotación y un capital natural subvaluado en favor de los intermediarios de la madera?. Estas son algunas preguntas que es necesario tener presente.

Antecedentes
La cuenca amazónica peruana ocupa una extensión de 956,751 Km.2. Es decir, ocupa el 74.44% de la superficie del país. Sin embargo, el área conocida como los bosques amazónicos peruanos ocupan una extensión de 676,347.63 Km.2 (INRENA 1999: 5). Estos bosques se dividen en dos áreas bastante diferentes: Amazonía Alta y Amazonía Baja. La Amazonía Baja comprende hasta los 800 metros sobre el nivel del mar (Brack et al 1990: 12). La Amazonía Alta comprende por encima de los 800 metros hasta los 3000 o 3400 metros de altura sobre el nivel del mar.

Más de la mitad del territorio peruano está cubierto por estos bosques naturales, lo cual coloca al Perú como el segundo país en América Latina y el séptimo en el mundo en términos de cubierta forestal (INRENA 1999: 7). Los bosques constituyen uno de los recursos naturales más importantes del país por su valor de producción, fundamentalmente, por los servicios que éstos proveen. Madera, plantas medicinales, alimentos, leña, son algunos de los usos directos de estos bosques. Estos bosques proveen los recursos para la supervivencia de un gran número de poblaciones rurales incluyendo pueblos indígenas y campesinos pobres en recursos. El nivel de vida de esta población depende largamente en mantener la vitalidad de los bosques, la diversidad y la cobertura de éstos (INRENA 1999: 7).

Adicionalmente hay menos de 4 millones de has de remanentes de bosques en la región andina y en la costa del pacifico, pero su contribución a la economía forestal es mucho menor que la de los bosques amazónicos. El sector forestal peruano es fuertemente dominado por un grupo empresarial que da cuenta del 80% de la exportación de productos forestales maderables: el grupo Bozzovich-Balarin. Sus competidores mas cercanos son un grupo de empresas vinculadas a la transnacional Newman Lumber, pero este segundo grupo representa solo un 10% de las exportaciones peruanas de madera.

La actividad extractiva forestal se caracteriza por ser altamente informal. Más del 80% de la madera en el Perú es abastecida de manera informal, es decir, pese a contarse con contratos para un área específica se extrae de cualquier área afectándose áreas naturales protegidas, tierras indígenas y, en general, cualquier remanente de bosque. Ello es facilitado por el sistema de contratos de menos de 1000 hectáreas desperdigados por toda la Amazonía peruana sin ningún orden ni racionalidad. En 1999 de 1400 contratos de extracción forestal tan solo en Madre de Dios, únicamente 30 eran mayores a 1000 hectáreas y ninguno había cumplido con ejecutar planes de manejo forestal. (Foro Ecológico 200:1)

El Estado no ha sido capaz de ejercer un efectivo control y vigilancia de la actividad forestal, a la vez que hay muchos indicios de corrupción en varios de los niveles de las diferentes instituciones públicas vinculadas a esta actividad. Por si ello fuera poco la extracción selectiva de Cedro y Caoba sólo aprovecha de 1.5 a 2 m3 por hectárea. Adicionalmente se aprovechan no más de 15 especies de valor comercial, cuando en realidad existen más de 50 especies forestales con potencial para la comercialización. Si a ello se añade la ausencia de planes de manejo forestal se configura una situación de minería del bosque. Lo que produce un impacto ambiental acumulativo, por la múltiple fragmentación del bosque, con el consiguiente impacto sobre la flora y la fauna. A ello se añade el impacto social de la actividad forestal debido al subempleo a y la explotación de la mano de obra, el deterioro del nivel de vida de los pueblos indígenas, las poblaciones rurales y los trabajadores forestales. (FE 2000:9). Muchas de estas poblaciones son también agentes de la extracción forestal sea porque venden la madera de sus tierras, porque la extraen de las tierras de otros, incluido el Estado, o porque directamente son extractores sin manejo forestal sostenible.

Todos estos factores han influido para que en la Amazonía no haya inversión forestal de largo plazo. La informalidad provoca el desinterés, por lo que la industria forestal es tecnológicamente obsoleta. Por su parte la administración forestal en el Perú es centralizada, con una institucionalidad débil, politizada y ausente en las zonas de producción forestal. Ante esta situación varias ONGs peruanas con el apoyo de ONGs internacionales, como el World Wildlife Fund, plantearon como propuesta de cambio la visión del manejo forestal sostenible. Esta visión consiste en ordenar las tierras forestales para aprovechar y conservar la flora, la fauna, los servicios ambientales de los bosques y las tierras forestales. Para ello se busca fomentar la industria forestal, el empleo formal, el uso sostenible y la investigación, por lo que es necesario asegurar los derechos de los inversionistas, la sociedad civil, los pueblos indígenas y los trabajadores forestales. (FE 2000:32).

Como bien señala Ráez (2001: 3) los conflictos ambientales son conflictos por el acceso privilegiado a la naturaleza entre actores con cuotas desiguales de poder. Estas disputas o conflictos ocurren no en el medio de un terreno neutral e inocuo sino por el contrario se ven estimuladas o desalentadas por las condiciones que impone un modelo económico dependiente y semi-industrial, basado en la exportación de recursos naturales y en la importación de bienes de capital (Ráez 2001). Más aun el modelo político es autoritario y centralista, caracterizado por la prepotencia de los gobernantes y el clientelismo de los gobernados (Raez 2002:47). El modelo económico y político no es homogéneo y articula diferentes espacios con diferentes dinámicas. Así en relación al aprovechamiento de recursos naturales, la renta es generada por tres tipos de subsidio de la naturaleza, del trabajo y del estado.

Según Ráez (2001: 7-8) el país, en particular las zonas donde se ubican los recursos naturales, se caracteriza por una hegemonía de la desigualdad y la exclusión, que hace que en muchas de estas zonas impere un machismo privado y un caudillismo público, el racismo, el etnocentrismo y el parroquialismo, todo lo cual influye para que el desarrollo sea percibido con un fuerte sesgo urbano que impulsa un modernismo capitalista primitivo y salvaje. El impacto de este modelo político y económico sobre el ambiente genera la fragmentación de ecosistemas claves y la eventual desintegración de procesos ecológicos esenciales para el mantenimiento de la vida en estas zonas y el planeta. Este fenómeno se ve mejor expresado en el concepto de extinción de ejemplares comerciales; que manifiesta la erosión progresiva de la capacidad cultural de generar estrategias productivas adaptadas al medio; lo que nos da una evidencia de la enorme ‘dificultad’ de establecer un modelo de desarrollo equitativo y sostenible (Raez 2001: 8).

Coincido con Ráez (2001: 10-13) en su caracterización de los actores alrededor del conflicto por el acceso a los bosques, los que pueden ser agrupados en tres categorías:
· actores públicos que son centrales a la dinámica del conflicto,
· actores catalíticos que tienen un enorme potencial para influir sobre el conflicto y
· finalmente, los actores marginales a la centralidad del conflicto pero que son cruciales para la implementación de cualquier decisión en el bosque.

Los actores públicos son actores que participan abiertamente del conflicto por el acceso a los bosques y expresan su opinión abiertamente, ellos son:
1 Los grandes madereros apoyados en las elites regionales y sus testaferros.
2 Los conservacionistas ortodoxos, como las ONG’s internacionales de conservación (WWF, CI, TNC, etc.)
3 Los conservacionistas heterodoxos, conformados por organizaciones ambientales populares, los representantes de los pueblos indígenas y de los mestizos, los que incluyen a un buen sector de los pequeños extractores forestales.
4 El Estado el que aparece a la vez como actor, como aparato pero, también, como botín.

Por su parte, los actores catalíticos son actores necesarios para producir el cambio, en este caso a favor del ordenamiento y manejo del bosque, ellos son:
1 Empresarios modernizantes vinculados al mercado internacional.
2 Gurus, técnicos y académicos, quienes intervienen como madereros, funcionarios, asesores y formadores de opinión pública.
3 Intelectuales populares y populistas.

Por su parte los actores marginales están compuestos por
· Madereros informales
· Intermediarios económicos
· Sectores delincuenciales y clandestinos con interés en la actividad forestal.

Estos actores si bien aparecen como marginales en el debate político por el acceso a los recursos forestales, a la vez son centrales en el control del acceso a los bosques. Ello está dado por un hecho fundamental la dislocación del poder en el espacio, es decir, mientras por un lado el centro del debate político y normativo ocurre en centros urbanos, por otro lado, al mismo tiempo la actividad extractiva forestal ocurre en áreas donde no hay presencia del Estado (Kaimowitz 1999) por lo que el control del espacio y, por tanto, de la actividad es mínimo. A ello ha de añadirse carencia de medios para el control, la corrupción, la convivencia y muchos otros factores que caracterizan a la actividad forestal (Contreras Hermosilla 2001: 32). Es decir que es necesario considerar la existencia de un poder efectivo y de un poder virtual que constituye un privilegio de facto (Ráez 2001:15). Un poder efectivo que controla el acceso físico al recurso y ejecuta el manejo del recurso, mientras que el poder virtual constituye un privilegio de iure que controla el acceso formal al recurso y establece el régimen normativo del manejo de recurso.

La conjugación de estos elementos nos da una configuración del poder efectivo relativo de madereros, conservacionistas y sectores de base que muestran la precaria debilidad de los conservacionistas frente al poder real de los madereros. La división en estas tres grandes categorías es un artificio intelectual que nos permite agrupar a actores que son diversos y eventualmente antagónicos aun dentro de sus categorías. Así es posible distinguir, como lo hace Ráez (2001), entre conservacionistas ortodoxos y heterodoxos, intermediarios económicos, informales, empresarios modernizantes, sectores delincuenciales, entre madereros grandes, madereros medianos y pequeños extractores forestales, pudiendo distinguirse conflictos tanto al criterio del segmento extractivo y del segmento comercial / exportador, como entre ambos segmentos. De hecho la disputa por la formalización de la actividad y el combate a la informalidad tienen bastiones en diferentes nodos de la red extractivo exportadora, lo que frecuentemente enfrenta a quienes eventualmente coparticipan de la actividad. Este escenario de disputa tiene un conjunto de premios que recompensan los esfuerzos por ejercer el poder virtual y el poder efectivo. Estos premios también se ubican en un espacio diferenciado entre lo urbano y lo rural.

En este contexto Ráez (2001: 17) caracteriza los posibles escenarios de lo que estos actores perciben como el desarrollo y el régimen de uso de recursos deseado. En estos escenarios los actores se presentan con objetivos, estrategias y discursos diferenciados. Por un lado, al interior de los empresarios madereros tenemos a los grandes empresarios y sus elites regionales aliadas que tienen por objetivo el mantenimiento del statu quo por lo que utilizan una estrategia de ganar tiempo frente al cambio. Para ello presentan un discurso nacionalista demagógico que reivindica sentimientos regionalistas. Junto a este sector de madereros están los empresarios modernizantes cuyo objetivo es aprovechar las oportunidades de la transición al desarrollo sostenible, con una estrategia de ganar tiempo/adaptarse al cambio, amparados en un discurso de oportunidades de mercado y globalización. Otro segmento al interior de los madereros está conformado por informales y sectores delincuenciales, cuyo objetivo es el statu quo, con una estrategia de ganar tiempo mediante hechos consumados respaldados en un discurso populista que estimula la acción individualista pero garantiza los beneficios de los grandes empresarios. Finalmente, un segmento de pequeños extractores forestales que apuestan por el objetivo del manejo forestal sostenible. Con una estrategia de ganarle tiempo a los demás y capitalizar el acceso al bosque en su favor. Ellos tienen un discurso a favor del desarrollo sostenible y las oportunidades de mercado.

El Estado está también atravesado por el conflicto entre el statu quo y el desarrollo sostenible. Así un sector del Estado mas bien conformado por buena parte del aparato administrativo publico y los gobiernos regionales amazónicos apuestan por el statu quo, unos por defecto, otros por compromiso con las elites regionales, con una estrategia de hacer perder tiempo en el proceso, demorándolo hasta lo inevitable, finalmente ¿quien puede controlar el Estado? Para ello presentan un discurso voluntarista y demagógico. Otro sector del Estado mas bien identificado con las cúpulas de la administración central, limeña y costeña remarca Raez (2001: 17), y las elites latinoamericanas del pensamiento académico forestal tienen por objetivo el manejo forestal sostenible con una estrategia de ganar tiempo a favor del cambio y con un discurso voluntarista y demagógico.

Un tercer conjunto es el de los conservacionistas compuestos por ortodoxos y heterodoxos. Los primeros tienen un conflicto fundamental entre ejercer el poder virtual o realizar el desarrollo sostenible, así mantienen una estrategia conflictuada y paradójica que duda entre ejercer presión y cabildeo contra los que promueven el statu quo o asociarse en invertir con quienes apuestan por el desarrollo sostenible. Para ello presentan un discurso universalista elitista y dependiente que vincula biodiversidad con globalización. Por su parte los segundos tienen por objetivo ejercer poder ciudadano sobre el ambiente en una visión de desarrollo sostenible cargada de equidad y justicia. Para ello siguen una estrategia de participación ciudadana en las políticas públicas, presentada en un discurso universalista, generalista y populista, también construido desde una élite, a favor de los derechos humanos y la democracia. Finalmente los sectores populares aparecen conflictuados entre los objetivos del clientelismo o la ciudadanía, con una estrategia conflictuada y paradójica que oscila permanentemente entre la protesta y la dependencia o entre la propuesta y la autogestión valiéndose para ello de un discurso nacionalista/regionalista cargado de voluntarismo populista.

La Evolución De Los Hechos
El 7 de septiembre de 1990, el gobierno constitucional de Alberto Kenyi Fujimori, con el voto aprobatorio del Consejo de Ministros, que presidía Juan Carlos Hurtado Miller, promulgó el Código del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, mediante Decreto Legislativo 613 (Soria 2001). Este código estableció en su segunda disposición transitoria la necesidad de actualizar el Decreto Ley 21147, Ley Forestal y de Fauna Silvestre, que se encontraba vigente desde el 13 de mayo de 1975. La aplicación del Decreto Ley 21147 o Ley Forestal y de Fauna Silvestre vigente casi un cuarto de siglo, no contribuyó a incentivar la inversión privada, a generar riqueza y empleo, ni a proteger nuestros recursos forestales.

Desde entonces hasta julio de 2000 se elaboraron una serie de proyectos de Ley Forestal y de Fauna Silvestre. Por un lado, la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental y la Fundación Peruana para la Conservación de la Naturaleza, luego conocida como Pro Naturaleza, con fondos provistos por el World Wildlife Fund-US, iniciaron una serie de talleres en varias ciudades del país para poder elaborar un anteproyecto que salió a la luz en 1993. A lo largo de la década diferentes administraciones forestales elaboraron sus propias versiones de un proyecto de ley forestal. Por su parte, varias iniciativas legislativas se formularon en el Congreso. Del mismo modo, algunos actores empresariales organizados adoptaron diferentes estrategias, las que incluían la elaboración de su propia versión de una Ley Forestal y de Fauna Silvestre.

Así, durante una década, Estado, ambientalistas y empresarios debatimos, cada uno desde su trinchera, la política del sector y cómo realizar la reforma del sector forestal. La década estuvo caracterizada por un gobierno que no tuvo políticas promocionales de la participación ciudadana e institucional, pues ello no era compatible con la naturaleza del régimen político, centralista y autoritario. La falta de transparencia y ausencia de mecanismos de participación ciudadana en la gestión de los recursos forestales había impedido actuar adecuadamente en términos de información, sensibilización, movilización, organización, gestión y concertación alrededor de problemas del sector forestal.

Una década en la que los sectores mas retrogradas del sector forestal, en particular, algunos empresarios nacionales articulados al mercado internacional, con la complicidad de algunas transnacionales madereras diezmaron los bosques en busca de madera valiosa, en particular, las poblaciones de Cedro y Caoba. Hoy sólo queda un último remanente de bosque de Caoba con una extensión de cuatro millones y medio de hectáreas entre los departamentos amazónicos de Ucayali y Madre de Dios, y algunas extensiones menores en otras ocho zonas de la Amazonía. Este último manchal de Caoba es también un área donde sobreviven cuatro pueblos indígenas amazónicos en aislamiento voluntario (Huertas 2002). La estrategia del principal exportador de madera, a lo largo de la década fue la de dilatar la implementación del manejo forestal sostenible sin poder precisar con claridad cuales eran los puntos centrales de su oposición, pero lo que es mas grave, sin haber planteado una alternativa técnica clara y concreta.

El 16 de julio de 2000 el Congreso aprobó el proyecto dictaminado favorablemente por la Comisión de Amazonía, Ecología y Ambiente, presidida por el biólogo fujimorista Luis Campos Baca. Este proyecto recibió el respaldo del ejecutivo que buscaba poner fin a un problema que había comenzado a escapárseles de las manos: la progresiva migración del sector productivo forestal hacia la informalidad, con los enormes costos sociales y ambiéntales que ello implicaba. El proyecto de ley contenía normas transitorias para permitir una aplicación gradual de la norma que debería poner fin al sistema de contratos menores a 1000 has.

La aprobación de la Ley 27308 en el Congreso no fue fruto de ningún debate participativo sino que había sido un proceso, mas o menos cerrado, de comentarios y propuestas. Ello se debía en gran medida a que todos los intentos a lo largo de la década de 1990 de producir una ley forestal habían sido sistemáticamente boicoteados por algunos representantes del sector maderero que se negaban a reconocer a los demás actores con interés en la política forestal. Para ellos el bosque era madera, por tanto, solo los empresarios madereros debían opinar. Así, se oponían a reconocer el derecho de los pueblos indígenas, las comunidades locales y los ambientalistas a participar en la formulación de la política ambiental. Finalmente, el proyecto de ley fue aprobado por el interés del gobierno de avanzar hacia una solución sostenible del tema forestal en el Perú.

Desde que fue aprobada la Ley 27308, Ley Forestal y de Fauna Silvestre, organizaciones de base y sus redes como la Coordinadora Agroforestal Indígena y Campesina del Perú-COICAP, la Federación Agraria Departamental de Madre de Dios-FADEMAD, la Federación de Comunidades Nativas Yaneshas-FECONAYA y organizaciones ciudadanas, como el Foro Ecológico, iniciaron un proceso de estudio, análisis y propuesta para mejorar el texto de la ley recién aprobada. En principio, el Foro Ecológico hizo un análisis de la Ley que demostró que ésta tenía algunas fortalezas (promueve el manejo sostenible del bosque, elimina la adjudicación directa, introduce planes de manejo, promueve múltiples usos del bosque, madera, no madera, servicios ambientales), muchos vacíos (no menciona los trabajadores, no clarifica la gradualidad para adaptarse, no promueve actividades científicas), algunos errores y algunas debilidades (sesgo maderero factor social ignorado, poca participación de sociedad civil).

Foro Ecológico, COICAP, FADEMAD y FECONAYA formularon una propuesta ampliatoria de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre en base a los aportes derivados de sucesivos talleres multisectoriales y regionales en Tingo María, Iquitos y Madre de Dios, así también como de los encuentros con comunidades indígenas y campesinas en Pucallpa e Iquitos, dos encuentros nacionales convocados en Lima, además de reuniones permanentes de análisis, discusión y sistematización de los procesos anteriores, del equipo multidisciplinario forestal del Foro Ecológico, en Lima, y el acceso a la información sobre la experiencia internacional, particularmente latinoamericana, sobre manejo de recursos forestales y de fauna silvestre.

En estos procesos fueron fundamentales las actividades de difusión radial de los avances de esta propuesta, tanto a nivel nacional como regional, a través de la Coordinadora Nacional de Radio (CNR), Red Ideele-radio, CPN Radio, Programa “Agenda Ambiental” del Foro Ecológico, a través de Radio Cadena, Radio La Voz de la Selva (Iquitos), Radio Madre de Dios (en ese departamento) y los principales programas radiales indígenas y campesinos de Ucayali. Estos medios permitieron a su vez convocar a otros actores a aportar al proceso de análisis y propuestas de la ley forestal.

El Foro Ecológico reconoció que la Ley 27308 configuraba un marco normativo positivo y favorable para el desarrollo del sector forestal y de fauna, pero considerando que dicho marco podía ser mejorado sustantivamente por:
1 Su debilidad promotora, al no establecer políticas ni mecanismos claros en favor de incentivos, estimulo al desarrollo de capacidades y asistencia técnica, la identificación de mercados y fondos de financiamiento.
2 Su sesgo amazónico y maderero, descuidando otros tipos de bosques como los altoandinos y los bosques de la costa, así como la diversidad de usos potenciales de los recursos forestales y de fauna.
3 Su sesgo estatista - centralista, al concentrar en el INRENA gran parte de las funciones y competencias, sin un soporte necesario de una gestión pública descentralizada, calificada, eficiente, eficaz y transparente.
4 La debilidad de canales de participación ciudadana para asegurar la expresión de la diversidad de intereses y objetivos, como parte de una visión forestal compartida de futuro.

El Foro Ecológico presentó un conjunto de propuestas ampliatorias de la Ley 27308, a fin de contar con una ley promotora de la inversión forestal que incorpore la diversidad de recursos forestales y de fauna, promueva una gestión pública eficiente y la participación ciudadana para el uso sostenible de los recursos forestales y de fauna silvestre. El proyecto comprendía:
· principios para el uso sostenible de los recursos forestales y de fauna silvestre,
· lineamientos de políticas y los objetivos de las políticas forestales a aplicarse,
· el desarrollo del rol promocional del Estado,
· la consolidación de la participación ciudadana, los derechos de los pueblos indígenas y de los trabajadores forestales,
· criterios para adecuar el INRENA y descentralizarlo, en el marco de un Sistema Nacional de Gestión Forestal y de Fauna Silvestre.

El Foro Ecológico consideraba fundamental un conjunto de disposiciones complementarias destinadas a facilitar el tránsito del viejo régimen forestal al nuevo régimen, que respondiera a los nuevos enfoques, principios y tendencias positivas a nivel internacional; especialmente la formación de grupos de trabajo que promuevan la elaboración concertada de la visión de futuro del sector forestal y de fauna para los próximos 30 años y la generación de la institucionalidad que se requiere para un gestión pública y privada más eficiente de los recursos forestales y de fauna.

Este análisis científico, basado en principios de manejo forestal sostenible fue la plataforma a partir de la cual buscamos consolidar el dialogo iniciado con representantes de la UNALM, Cámara Nacional Forestal, CORMADERA, WWF, Pro Naturaleza, Conservación Internacional, BIOFOR y otras organizaciones vinculadas a las política forestal peruana. La realidad política del país sugería asegurar el cumplimiento e implementación de ésta nueva ley antes que buscar una modificación.

Aquí es necesario considerar el papel que jugaba el congreso electo en 2000, donde Jorge Chávez Sibina con el apoyo de los fujimoristas Giomar Seijas y Palomo Orefice, entre otros, proponían modificar sustancialmente la Ley 27308 para asegurar la continuidad de los contratos de menos de 1000 has, la adjudicación directa, la no exigencia de planes de manejo forestal, con el objeto de impedir el manejo forestal sostenible sea a través de la derogatoria de la Ley 27308 o a través de la creación de un sistema dual formal/informal que ya había hecho fracasar las propuestas de manejo forestal sostenible del Decreto Ley 21147 de 1975.

El congresista Chávez Sibina, Presidente de la Comisión de Amazonía Ecología y Medio Ambiente del Congreso-CAEMA, decidió convocar a una concertación de todos los actores alrededor de un proyecto de modificación de la ley forestal. Después de tres días de debates durante la primera semana de Mayo de 2001, la CAEMA solicitó, al Foro Ecológico y otras organizaciones, una carta de respaldo de su proyecto de ley. Foro Ecológico emitió la carta condicionándola a que se respetara el acuerdo de incluir algunas normas propuestas por el Foro en favor de los pequeños extractores, tal como era el mandato del proceso participativo impulsado por Foro Ecológico, COICAP, FADEMAD y otras organizaciones. Chávez Sibina no respetó el acuerdo y en el ultimo minuto, sin presencia de los representantes que habían llegado al acuerdo, eliminó de su proyecto de ley la referencia a los pequeños extractores y eliminó el sistema de concurso publico de la ley 27308. Una vez hecho todo esto Chávez Sibina publicitó su proyecto como fruto de una concertación y consiguió el apoyo de otros 55 congresistas.

Mientras tanto las ONGs y otras instituciones en desacuerdo con la grosera manipulación de los acuerdos por parte de Chávez Sibina y preocupados por promover el manejo forestal sostenible iniciaron la denuncia pública del negativo proyecto 1783/2001. Foro Ecológico, COICAP y otras organizaciones convocaron manifestaciones publicas en la Plaza Mayor de Lima para solicitar al Presidente Valentín Paniagua (2000-2001) la observación del proyecto de ley 1783 aprobado en el congreso. Por su parte funcionarios del INRENA y otras instituciones estatales también se manifestaron en contra del proyecto 1783. Todo ello resultó no solo en que el Presidente Paniagua efectivamente observó la ley impidiendo su aprobación sino que, además, 53 de los 56 congresistas que apoyaban el proyecto retiraron su firma del mismo.

Por su parte, la Cámara Nacional Forestal y un sector de CORMADERA, conformado por empresarios medianos, iniciaron un proceso de formulación de propuestas alrededor de un proyecto de ley forestal. Otro sector de CORMADERA, mas vinculado al grupo empresarial Bozzovich, principal exportador peruano de caoba, prefirió rechazar la negociación y el dialogo con otros actores del sector forestal y enfocó su cabildeo hacia el futuro Ministro de Industrias y electo Vice Presidente de la República, Raúl Diez Canseco. Por su parte los ambientalistas intentaban llegar al futuro Ministro de Agricultura, Ingeniero Alvaro Quijandría. Ambos del recién electo gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006).

El Foro Ecológico, en búsqueda de mayor transparencia en el tratamiento de los temas forestales, impulsó la concertación para involucrar a todos los actores institucionales en el proceso de reglamentación como un paso hacia el proceso de implementación de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre, Ley 27308. Durante el gobierno de transición de Valentín Paniagua se inició al dialogo entre los diferentes actores, como mecanismo inicial para crear un sistema de vigilancia permanente y creciente del cumplimiento de las normas y objetivos de las políticas forestales y de fauna silvestre. Ello ocurría mientras el Foro Ecológico, COICAP y WWF actuaban en las regiones forestales de Loreto, Madre de Dios y Ucayali promoviendo campañas de sensibilización y toma de conciencia en favor del aprovechamiento sostenible de los recursos forestales. De manera similar Pro Naturaleza, CESVI y ACCA se preparaban para ejecutar proyectos de manejo forestal sostenible en las áreas de las nuevas concesiones madereras en Madre de Dios.

En abril de 2001, como respaldo a una iniciativa de concertación planteada por Foro Ecológico, COICAP, Cámara Nacional Forestal y el Capítulo de Ingenieros Forestales del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP-CIF) se produjo una jornada de trabajo para elaborar aportes al reglamento de la Ley 27308. CORMADERA decidió participar como observador y no entrar a trabajar directamente en la concertación. Como resultado de este trabajo conjunto se incorporaron una serie de propuestas al proyecto de reglamento de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre. Sin embargo, CORMADERA mantenía su estrategia de cabildear individual y directamente sobre el Vice Presidente de la República.

La efectividad de la implementación de la ley.
Si bien es cierto que la Ley estaba vigente y contaba con su reglamento, también es cierto que implementarla requería un conjunto de esfuerzos, a varios niveles, con múltiples actores para convencerlos de la necesidad, utilidad y rentabilidad de dichas practicas. Lamentablemente, lo normal es que la ley es desconocida por mucha gente en el campo, peor aún mucha de esta gente tiene una vaga idea generalmente distorsionada por las afirmaciones que de la Ley Forestal han hecho sus opositores.

Uno de los temas en debate relacionados a la Ley Forestal y de Fauna Silvestre en provincias era la desconexión entre las áreas de extracción de la madera y el espacio donde se formula la política forestal. Como en el caso de Ucayali la zona de extracción maderera está totalmente aislada del espacio donde se formula la política forestal. Esta desconexión también influyó en el proceso de elaboración de la Ley 27308. Esta desconexión se genera como parte de un mito como lo es el del control perfecto del proceso extractivo y de los actores que de el participan, cuando en la realidad nadie tiene una figura clara y completa de cómo opera la actividad extractiva a través de su complicada red de relaciones sociales, económicas y políticas. Un caso similar es el de la fauna silvestre, caso en el que no se reconoce que el comercio de esta es una realidad extendida, mas bien se asume que hay la posibilidad de ejercer un control perfecto, lo cual no es cierto, ni posible.

El debate alrededor de la Ley Forestal, su implementación y su eventual modificación sonaban a un debate lejano entre grandes actores que desconocen el día a día de la extracción de madera. Para los actores en el bosque la implementación de la ley forestal suponía también el compromiso de desarrollar propuestas mas elaboradas para permitir el manejo de recursos forestales por las comunidades locales como parte de una estrategia integral. Por si ello fuera poco el diagnostico de la política forestal elaborado por Foro Ecológico (Ráez 2001:25-27) señalaba como principales problemas:
1. La ausencia de políticas promotoras desde el Estado
2. una administración ineficiente de los recursos naturales,
3. el dominio efectivo de la desinformación
4. una insignificante inversión del Estado en el ordenamiento forestal.
5. la ausencia de alternativas económicas que faciliten el manejo forestal sostenible
6. la débil presión para una reforma profunda de la administración de recursos naturales.
7. la agudización de la depredación forestal,
8. el probable colapso de la caoba (en dos años o menos) y
9. la creciente inviabilidad de las áreas naturales protegidas, no daban muchas esperanzas a los propulsores del manejo forestal sostenible, sin embargo, estos no se amilanaron en sus luchas.
10. Finalmente la ausencia de alianzas política sólidas entre los sectores populares, sector ambiental y sector político debido a la inercia nacional y desencanto popular, los conflictos y debilidades internas, la relativa lejanía de los núcleos de poder, la alta inestabilidad económica de las organizaciones no gubernamentales y la carencia de personal en las organizaciones populares.

En este contexto, nuestra visión del futuro desarrollo del sector forestal maderero sugiere que lo mas probable es que el grueso de la explotación comercial de madera se ubique en bosques de producción permanente, algunos bosques en comunidades nativas y comunidades campesinas y algunas áreas naturales protegidas que permitan extracción. En principio, algunos bosques en comunidades nativas y comunidades campesinas, los bosques locales y los predios individuales solo contendrían madera para el mercado local y nacional.

Sin embargo, en este momento la extracción forestal se realiza de manera desordenada en cualquier área. Es conocido que los titulares de contratos primero descreman los alrededores de su contrato para solo al final trabajar en este. En tal sentido, la estrategia de la Ley es la de exigir el manejo forestal a todos, de manera de asegurarse que no exista un vacío en la ley que permita legalizar madera de origen informal. Sin embargo, esto supone una inmensa capacidad de control y una gran inversión en el acompañamiento y promoción del manejo en todos los espacios donde se hace manejo forestal.

Si no se hace manejo forestal en las áreas naturales protegidas, bosques en comunidades nativas y comunidades campesinas, bosques locales y predios individuales, entonces la propuesta de los bosques de producción permanente fracasará pues la competencia favorecerá a quien tiene menos costos, es decir, al informal. En consecuencia, si queremos promover el manejo forestal sostenible tenemos que trabajar con una amplia escala de actores, en los varios espacios donde se hace el aprovechamiento forestal, a fin de asegurar que el modelo funcione. Pero esto requiere una gran inversión de dinero. Por ejemplo, en el caso de Madre de Dios es necesario trabajar con la Federación Agraria Departamental de Madre de Dios-FADEMAD y la Federación de Nativos del Río Madre de Dios y Afluentes-FENAMAD. Es necesario proveer financiamiento y apoyo técnico para que las 154 organizaciones miembros de la FADEMAD incorporen el manejo forestal sostenible en las parcelas de sus miembros. Esto supone planes de manejo del predio, así como la creación de bosques locales y reservas comunales. Al mismo tiempo habrá que trabajar con FENAMAD para asegurarse que las comunidades nativas incorporen el manejo forestal sostenible tanto a través de bosques en comunidades nativas y comunidades campesinas, como a través del manejo forestal en las áreas naturales protegidas y bosques locales. La pregunta era cual era la herramienta que permitiera dar los pasos necesarios para iniciar tan importante proceso de cambio que involucraba a tan variado número de involucrados.

En ese sentido, el Foro Ecológico vio la necesidad de establecer una posición unificada indígena y campesina para resolver la problemática sobre desarrollo amazónico y forestal como un camino hacia el establecimiento de alianzas con otros sectores. Especialmente en el contexto de un nuevo gobierno que accedía al poder. Era necesario generar mayores espacios de opinión pública y de comunicación que permitieran al proceso de desarrollo sostenible forestal y amazónico,. Así durante 2001 el Foro había vinculado su discurso propositivo con las necesidades planteadas por organizaciones representativas de los pueblos indígenas y las poblaciones rurales, a través de una serie de mesas de reflexión indígena y campesina para elaborar una agenda del campo para la futura administración pública. Un proceso de talleres en Puerto Maldonado, La Merced, Pucallpa, Tarapoto e Iquitos, condujo al I Encuentro Macroregional De Organizaciones Indígenas Y Campesinas: Por Un Desarrollo Sostenible Y Descentralizado De La Amazonia Peruana realizado, durante los días 20 y 21 de Noviembre de 2001, en la ciudad de Lima. 120 hombres y mujeres líderes de los pueblos indígenas, comunidades campesinas, asociaciones de productores y pequeños extractores forestales de Madre de Dios, Ucayali, Loreto, Amazonas, Cajamarca, Selva Central y San Martín, concertaron un conjunto de acuerdos que fueron puestos en conocimiento de las autoridades políticas y opinión pública nacional (Herz 2002: 9). Estos espacios promovidos por la alianza FE-RED-COICAP también generaron la oportunidad para acuerdos entre las organizaciones de base y las autoridades locales. Así, por ejemplo, los representantes del INRENA en la provincia de Tambopata, Madre de Dios, se comprometieron a difundir la ley forestal y de fauna silvestre.

Así en relación al desarrollo forestal y la conservación de nuestros recursos naturales, estos eventos:
a) Que el aprovechamiento de recursos naturales tengan como herramienta obligatoria los planes de manejo y los estudios de impacto ambiental, fiscalizados por las organizaciones locales.
b) El Estado incorpore a la gestión económica, la valoración de los servicios ambientales que brindan los bosques y demás recursos naturales.
c) Que el INRENA y el Ministerio de Agricultura se reestructuren, descentralicen y modernicen, contando con participación de las organizaciones indígenas y campesinas.
d) Que se implemente la Ley Forestal y su Reglamento para asegurar la plena vigencia del derecho de las comunidades a manejar sosteniblemente sus bosques y a establecer contratos justos y equitativos bajo planes de manejo adecuados.
e) Que las posibles modificaciones a la Ley Forestal y sus planes de adecuación se formulen y concerten con la participación directa de las organizaciones del bosque y no de espaldas a la población amazónica.
f) Que se inicie de inmediato un programa nacional de reforestación con especies nativas, instalando viveros forestales.
g) Que el Estado implemente un sistema de canje de la deuda agraria por reforestación.
h) Que no se otorgue concesiones forestales en territorios indígenas y áreas naturales protegidas.
i) Que se creen bancos de germoplasma en todas las regiones amazónicas.
j) Que se promueva la utilización de técnicas tradicionales y apropiadas para preparar los terrenos agropecuarios, sin recurrir necesariamente a la quema y roza de nuestros bosques.
k) Que se promueva y desarrolle sistemas agroforestales y agroecológicos, como actividades que generar ingresos y preservan la calidad de los recursos naturales.
l) Que se implemente sistemas de certificación del buen manejo forestal.
m) Que el Estado establezca mecanismos directos de vigilancia ciudadana.
n) Que se conformen comités de defensa y protección del bosque, bajo responsabilidad compartida de la población local y el Estado.

El trabajo del Foro Ecológico no quedó solo en propuestas sino que directamente apoyamos el proceso de organización de los pequeños extractores en una federación que apostó por el manejo forestal sostenible, así como en el impulso inicial en la formación de empresas de pequeños extractores para poder participar en el proceso de concurso público de concesiones forestales en Madre de Dios. Este fue un proceso de amplia convocatoria, incluso convocamos a quienes estaban en contra del proceso forestal, así invitamos a los liderados por Francisco Calzin en el Tahuamanu, Madre de Dios, sin embargo, ellos rechazaron la oportunidad y prefirieron continuar con sus acciones a favor de invadir el último manchal de caoba en la zona reservada a favor de los indígenas no contactados.

En busca de la concertación
En septiembre de 2001 el Ministro de Agricultura convocó a los empresarios representados en la Cámara Nacional Forestal y la CORMADERA a dialogar para buscar una salida concertada al problema forestal. Un primer ejercicio fue elaborar un texto alternativo de Ley Forestal y de Fauna Silvestre durante los meses de setiembre a diciembre de 2001. Una vez que contaron con un texto, se decidió convocar a los ambientalistas. El Ministro señaló que el proyecto de ley era el resultado de la concertación con los empresarios. Al conocer dicha propuesta el Foro Ecológico cuestionó la iniciativa de un texto derogatorio de la referida Ley.

Para las organizaciones ambientalistas invitadas a concertar Conservación Internacional, WWF, Pro Naturaleza, SNA y FE la negociación sólo había involucrado a una de las partes, por tanto, no era una genuina concertación. Para ser tal, la concertación debía, necesariamente, ser un espacio que convoque a negociar y a proponer soluciones a todos los actores. El Foro Ecológico propuso asegurar y fortalecer la implementación de la Ley 27308, promoviendo un espacio de concertación institucionalizado para avanzar en acuerdos que permitieran hacer las modificaciones necesarias y los pasos graduales hacia su pleno cumplimiento. Los ambientalistas unánimemente rechazaron discutir un proyecto de modificaciones a la ley y, mas bien, propusieron discutir la política del sector forestal para implementar la Ley 27308.

El Foro Ecológico para entrar a la concertación propuso considerar que en el proceso de extracción/comercialización de la madera participan un conjunto variado de actores con intereses y prioridades disímiles. Era necesario trabajar en mayor detalle la caracterización de los actores para conocer su discurso, entender su marco conceptual y problemática y proponer alternativas. Igualmente, era necesario formar y capacitar a los líderes de los diferentes sectores involucrados, que hagan posible el proceso de transición hacia un modelo de manejo forestal sostenible. La propuesta del Foro Ecológico y COICAP era la de una Mesa Nacional de Concertación Forestal, así como mesa regionales en los departamentos con bosques de producción permanente. Finalmente, era necesario proveer fortalecimiento institucional a las organizaciones involucradas que apuesten por el manejo forestal sostenible.

La Mesa de Diálogo y Concertación Forestal
El 2 de enero de 2002 se firmó un acuerdo entre empresarios, ambientalistas, indígenas y el Estado para llevar adelante la implementación de la nueva Ley Forestal a través de un concurso público con concesiones de 5,000 a 10,000 has. orientadas fundamentalmente a pequeños extractores; es decir, a la población local de las regiones con recurso forestal. La Mesa de Dialogo y Concertación Forestal acordó el establecimiento de un cronograma de implementación de la legislación forestal para asegurar el otorgamiento de las primeras concesiones hacia el mes de abril de 2002. Para cumplir con ello fue necesario:
1. determinar los Bosques de Producción Permanente en Madre de Dios, Ucayali y Loreto,
2. inscribir en los Registros Públicos los Bosques de Producción Permanente,
3. elaborar normas y procedimientos complementarios como el DS que exceptúa del plazo mínimo de convocatoria,
4. determinar las unidades de aprovechamiento,
5. determinar del derecho de aprovechamiento,
6. nombrar la Comisión Ad Hoc para concurso público,
7. preparar las bases para el concurso público, convocar y vender las bases,
8. absolución de consultas,
9. fecha de presentación de propuestas,
10. otorgamiento de la buena pro,
11. suscripción de los contratos de concesión, e
12. inicio de actividades forestales.

El inicio del debate entre varios actores forestales permitió ensayar posiciones e iniciar un dialogo constructivo en aras de una solución sostenible para los bosques tropicales y el país. Un primer resultado concreto fue el acuerdo relativo al concurso público para concesiones de 5 000 a 10 000 has. Así salieron a concurso 1.5 millón de has. en Madre de Dios, donde se otorgaron en concesión 1.2 millón de has. En Ucayali salieron a concurso 3.5 millones de has. y se otorgó concesión sobre 2.2 millones de has. En Loreto se convocó a concurso. Los bosques de producción ya estaban inscritos en los Registros Públicos de Loreto, aunque su inscripción había demorado por la oposición local planteada en múltiples espacios por un sector de CORMADERA, liderado por Guillermo Zender. Zender aprovechó su vinculo con el Frente Patriótico de Loreto para buscar prorrogar los contratos de menos de 1000 hectáreas y eliminar la Ley 27308. Una serie de reuniones de negociación entre el gobierno y el Frente Patriótico de Loreto parecían haber encontrado la solución a través de la venta de vuelo forestal. Lamentablemente, cuando la solución al problema parecía haberse alcanzado Zender presionó para lograr que el Frente Patriótico de Loreto expulsara a los miembros de la Comisión Forestal que habían venido negociando con el gobierno por haber llegado a un acuerdo con este. Siete meses después de iniciado el proceso de concertación, el gobierno, negociando con el sector de empresarios y pequeños extractores de Loreto que habían rechazado la concertación, acordó crear un régimen especial que permitiría prorrogar los contratos de 1000 has y crear un régimen dual que pondría en riesgo el sistema de ordenamiento que supone el régimen de concesiones forestales. Un factor fundamental es la definición de en qué consiste el régimen especial que creó el gobierno. Es necesario evitar que este se convierta en un sistema dual que permita el no manejo junto con el manejo, lo que seria desastroso, como ya se experimentó con una opción similar durante la vigencia de la anterior Ley Forestal, el Decreto Ley 21147.

Hoy está pendiente Loreto, también San Martín, Cusco, Puno, Huánuco, Pasco y Junín. El Perú tiene aproximadamente 70 millones de has. forestales. En este momento sólo han salido a concurso 3 millones y medio, estando pendiente el concurso de otros 3 millones de has. Es decir que en todo el primer año de concesiones saldrían a concurso un total de 7 millones de hectáreas, de un potencial identificado de 20 millones de hectáreas.

De todas las tareas planteadas en el acuerdo de la concertación forestal a fines del 2002, cuando ya se han firmado los contratos de concesión de las zonas adjudicadas, aún queda pendiente la implementación del OSINFOR y del CONAFOR, mientras que el FONDEBOSQUE ha comenzado a trabajar en el último trimestre de 2002.

Aun es necesario elaborar un proyecto de financiamiento que busque fuentes y mecanismos de financiamiento para garantizar la ejecución de los planes de manejo y las propuestas de manejo forestal, en particular, de los nuevos concesionarios pero, en general, para todos quienes busquen incorporarse al nuevo modelo forestal. Es sumamente importante financiar al proceso de conversión del extractor ilegal y acopiador de madera hacia un empresario manejador de bosques. Al mismo tiempo que es necesaria una renovación profunda de la autoridad forestal, a través del fortalecimiento del sistema de gestión forestal para acabar con la corrupción y el cohecho.

¿Cuál Es El Futuro Del Proceso Forestal?

En Relación Al INRENA
Por un lado, algunos funcionarios de INRENA señalan que la Mesa de Diálogo y Concertación Forestal es un espacio donde la información se filtra hacia los infractores y esto les permite estar al día de las propuestas para contrarrestar su acción. Se ha dado casos en los que palabras textuales dichas en la Mesa Forestal han aparecido luego en furibundos comunicados de sectores disidentes que buscaban debilitar a la Mesa.

Por el lado de los concesionarios hay un enorme desencanto por la incapacidad de INRENA para manejar la política forestal y reprimir a aquellos actores que actúan contra los intereses de INRENA y de los concesionarios. Las áreas de concesión en Madre de Dios están parcialmente invadidas, mientras que un sector de disidentes demanda que se le otorgue el último remanente de Caoba que está en la Reserva del Alto Purus y que es hogar de cuatro pueblos en aislamiento voluntario. Después de algunos operativos en Agosto 2002 en los que estos madereros ilegales habían abandonado el área, en setiembre muchos estaban intentando regresar al área en un momento en que la policía había retrocedido bajo el argumento de que el resurgimiento del terrorismo los convocaba a la acción en otras áreas de la Amazonía. En Ucayali la mayor parte de las concesiones están invadidas por terceros que se han hecho fuertes en el monte y se resisten a ingresar a un plan de manejo ordenado del bosque. Estos son los mismos madereros itinerantes que han depredado bosques en Loreto, Cusco y Ucayali.

Varias de las ONGs de conservación tenemos la impresión que el INRENA utiliza a la Mesa de Diálogo y Concertación Forestal cuando a éste le conviene que aquella ayude a desinflar los problemas que ellos dejan crecer, como por ejemplo el retraso en los procesos de concurso público de concesiones.

Es aceptado por todos que el INRENA no tiene ninguna capacidad de control del bosque ni de supervisión de los extractores informales. Es evidente que un conjunto de empresas madereras tienen relaciones privilegiadas al interior de INRENA. Por si ello fuera poco el statu quo, el mantenimiento de la situación forestal tal como ha venido ocurriendo en los últimos dos años solo favorece a dos grupos al interior del sector forestal. Primero está el intermediario que compra madera ilegal y la legaliza generando un margen de utilidad de hasta el 200%, luego los principales exportadores de madera que en la medida en que compran madera sin preocuparse de donde proviene contribuyen a la cadena de la extracción ilegal.

La solución a la tala ilegal se encuentra por controlar el transporte de madera, tanto en tierra como en ríos, e intervenir a los acopiadores de madera que son el nudo fundamental para quebrar una estrategia muy bien financiada de madera ilegal sin manejo forestal. Una madera que viene de aguas arriba no puede ser legalizada con un contrato de aguas abajo, sin embargo, no hay ninguna fiscalización de estos documentos por parte del INRENA. Peor aún en muchos casos los funcionarios del INRENA son responsables de la emisión fraudulenta de guías de transporte. En ese sentido, se ha planteado la necesidad de emitir las guías de transporte en el punto más cercano al área de extracción. Otro factor podría ser el diferenciar el origen de las guías mediante colores en el papel y códigos de numeración que dificulten el tráfico ilegal de guías de transporte. Otra modificación importante, considerando que el transporte de la madera es multimodal, es el hecho que la guía de transporte tenga varios casilleros para poder registrar cada uno de los transportes que han intervenido en transportar un cargamento específico de madera.

En relación a los empresarios muchos de los pequeños extractores han entrado al negocio de formar empresas concesionarias para poder ser ellos mismos quienes comercialicen la madera de su bosque incrementan su margen de ganancias. Pero si la red de intermediarios de las grandes empresas sigue comprando a los madereros ilegales entonces estos van a seguir talando En una estrategia donde los pequeños se disputan la madera perjudicándose unos a otros, sin posibilidades de mejorar su participación en el precio de la madera, consolidando la posición de los oligopolios de la madera. En una actitud muy bien descrita por la palabra acuñada por Antonio Brack: ’Empresaurios’, porque se comen entre ellos unos a otros y no permiten construir un desarrollo sostenible.

Para empezar a trabajar mucho de los empresarios solicitan donación de capital. Señalan que deben ser las ONG’s defensoras del ambiente quienes deben brindarles la maquinaria y la tecnología necesaria para realizar su trabajo. En realidad es el empresario quien debe poner su capital para la utilidad de su negocio y no pedir a las ONG’s que le consigan el capital para que después puedan ellos obtener una rentabilidad que van a apropiar. Cabe señalar que no existe organización en el mundo, ni cooperación técnica que regale capital a los empresarios, por el contrario la cooperación técnica, brinda apoyo y la asesoría,

Pero estos casos no solo se dan en Perú, por ejemplo, en Ecuador durante la campaña presidencial de 1992 uno de los candidatos presidenciales era referido como el motor del cambio, el representante de la iniciativa de la empresa privada. La prueba de su exitosa iniciativa privada era la construcción del Estadio del Club Barcelona. Me era difícil creer que la iniciativa privada, es decir, los empresarios habían puesto un millón sobre otro para construir el Estadio. Sin embargo la realidad era otra, la iniciativa privada consistió en pedirle al gobierno de turno 600 millones de dólares para construir el Estadio. ¿Esa es la iniciativa privada?. La iniciativa privada es que se organicen entre ellos aporten capital y levanten fondos privados pero si le están pidiendo al Estado que les de todo ¿qué iniciativa privada es esa? Bueno así mismo es en el tema forestal. Los representantes de CORMADERA plantearon en la mesa de concertación forestal que querían pagar el derecho de aprovechamiento de la madera, que exportan hoy, en 10 años y con un período de gracia de cuatro años, es decir, recién empezarían a pagar la primera décima parte en el 2006.

¿Entonces que debemos hacer? ¿Qué tipos de soluciones vemos que nos podrían ayudar para resolver estos problemas. Para el tema del doble discurso de algunos actores una cosa muy importante es negociar con todos y eso ha funcionado, en gran medida, porque incluso los que están contra el proceso, los que no querían negociar, han negociado con el gobierno y han relativizado su posición. Estos han ido demostrando que no han tenido contenido, que no tenían propuesta, que no tenían nada que plantear para el cambio y que lo único que querían era seguir destrozando el bosque como lo han hecho hasta ahora sin ninguna responsabilidad.

Otro tema importante es el de sancionar y controlar. No se puede continuar con la situación de la tala ilegal de bosques, la madera sale de todos lados y, peor aún, se continúa exportando. Es hora de exigirle al INRENA y a los empresarios de que dejen esta complicidad. Es necesario que tomemos medidas ante esta situación, debemos sancionar a aquellos madereros que actúan mal, de lo contrario, los que están actuando bien van a perder el interés de seguir haciéndolo porque verán que hacerlo mal es más rentable, tiene menos costos.

En Relación A Las Ongs
Por su parte las ONGs han tenido la estrategia de cada uno por su árbol. Las ONGs no han trabajado juntas en favor del bosque. PRONATURALEZA, CI, SNA, SPDA, FORO ECOLOGICO y WWF han trabajado de acuerdo a sus intereses propios, pero sin visión de conjunto, peor aun sin mayor negociación o trabajo en equipo, carecen de una acción inteligente concertada con propuestas y pasos estratégicos. Actúan con alianzas tácticas muy cortas, acuerdos muy puntuales y con mucho recelo entre ellas y a veces hasta con cierta duda de la seriedad del compromiso entre ellos mismos.

Otro de los problemas de las ONG’s es el escaso presupuesto para un proceso que más que técnico y administrativo, es un proceso social de cambio. Existe un compromiso, una necesidad de llegar a quienes son la base y el fundamento del manejo de los recursos naturales. Muchas veces se cree que el manejo de los recursos naturales lo hace el Estado con sus políticas y sus leyes. Esas, en realidad, son propuestas. El manejo lo hace la gente, aunque nos disguste, los extractores ilegales que están en el monte están decidiendo como se hace el manejo del bosque, para bien o para mal, ellos están decidiendo con su acción.

Las ONG’s debemos ser concientes del papel que nos compete en avanzar una agenda ambiental y en avanzar una agenda de desarrollo sostenible en el Perú. El desarrollo sostenible y la acción a favor del ambiente en el Perú no debe ser un tema que se aborde aisladamente, debemos ver el impacto acumulativo de las múltiples intervenciones que las ONG’s hacemos en este tema. Por ejemplo en Madre de Dios, 10 años de presencia de ONG’s, 10 años de creación de áreas naturales protegidas, tienen una consecuencia, tienen un impacto, bueno o malo, positivo o negativo, pero tienen un resultado, tienen una consecuencia, pintan una imagen que puede ser distorsionada, puede ser equivocada, puede ser fantasiosa o puede ser cruelmente real.

Cabe mencionar que una limitación es el alto costo de las inversiones requeridas. Por ejemplo, poner en manejo forestal 10 millones de hectáreas de bosque requiere, por lo menos, un dólar por hectárea. Ellos sin pensar en los costos de comunicación incluida la publicidad, es decir, la dimensión de la campaña de información, de divulgación, de capacitación, de entrenamiento, es enorme y no se está haciendo por el Estado, mientras que pocas ONGs apoyan pequeños proyectos.

En Relación A Las Organizaciones De Pueblos Indígenas
Las organizaciones de pueblos indígenas no tienen presupuesto para tener una participación profesional. Los dirigentes deben tener el apoyo técnico necesario y deben tener la asistencia de personal contratado. Se un asesor técnico, asesor legal, se necesitan ingenieros forestales. capacitados, con experiencia. Lamentablemente, todas las organizaciones tienen el problema de no contar con un presupuesto adecuado, de poder tener el personal necesario, que le permita atender todas las demandas de participación. Uno tiene que tener información, tiene que tener la capacidad de entender lo que se está debatiendo, cuál es el impacto? qué significa para mis intereses?, los de mi gremio, los de mi comunidad. También hay un problema de recursos que afecta mucho a los organizaciones de pueblos indígenas y que redunda en la falta de apoyo técnico y la participación esporádica. En estos espacios, el papel de las organizaciones debe ser un elemento positivo. La creación de mesas regionales facilita la participación. Es necesario contar también con el apoyo técnico de la cooperación técnica internacional a la participación indígena porque la concertación es un proceso único e inédito.

A Modo De Colofón
Luego de que se concluya el proceso forestal amazónico sería necesario promover el manejo de los bosques de la costa norte de Perú y también promover el manejo forestal comunitario en la región andina. Estos son otros dos grandes temas de suma importancia para el manejo de la integridad del tema forestal. Junto con ello, hay que ver el tema de la agricultura migratoria. En Selva y en Costa tenemos el tema forestal muy vinculado al tema agrícola, lo que también requiere de ciertas medidas. No es posible que se continué trabajando las parcelas agrícolas como si fueran el único motor del desarrollo. Los recursos forestales son sumamente importantes para una gestión integral del espacio y para asegurar también la reproducción de importantes segmentos de la población.

Glosario

ACCA Asociación para la Conservación de la Cuenca Amazónica
BIOFOR Proyecto de Conservación de International Resources Group
CESVI Agencia de Cooperación Italiana
CNR Coordinadora Nacional de Radio
CAEMA Comisión de Amazonía Ecología y Medio Ambiente del Congreso
COICAP Coordinadora Indígena y Campesina Agroforestal del Perú
CONAFOR Consejo Nacional Forestal
CI Conservación Internacional
CORMADERA Corporación Nacional de la Madera
CPN Cadena Peruana de Noticias
FADEMAD Federación Agraria Departamental Madre de Dios
FENAMAD Federación de Nativos del Río Madre de Dios y afluentes
FECONAYA Federación de Comunidades Nativas Yaneshas
FE Foro Ecológico
FONDEBOSQUE Fondo de Promoción de Inversiones Forestales
IDL Instituto de Defensa Legal
OSINFOR Organismo Supervisor de Inversiones Forestales
Pro Naturaleza Fundación Pro Naturaleza
SPDA Sociedad Peruana de Derecho Ambiental
UNALM Universidad Nacional Agraria La Molina
WWF World Wildlife Fund

Bibliografía

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Fecha del Recurso: 
2003
Países y Regiones: 
Tipo de recurso: